FESTIVAL DE BENICASSIM 2006 CRÓNICA DE UNOS CONCIERTOS
Me dispongo a comentar los conciertos que presencié en los dos días que estuve en el pueblo Castellonense de Benicassim. No es una tarea para nada sencilla porque, por lo menos en lo que a mí respecta, fue más una experiencia personal intransferible que un acontecimiento musical, cosa que también fue por supuesto.
Y allí estábamos Sofía, Diego, Lucía, Javi, Ana y yo, en medio de un recinto de 100.000 metros cuadrados (todos los datos han sido extraídos de la página web oficial del acontecimiento), con un escenario, el Verde, cuyas dimensiones son de 700 m² y con capacidad para 35.000 personas, con dos escenarios más, que en la práctica son tres, el Vodafone FIB Club con aforo para 4.000 espectadores y 112 m² de escenario, el Fiberfib.com preparado para 10.000 personas y 288 m² de escenario y que a partir de las 21:00 se convertía en el Escenario Electrónico.
Yendo al grano diré que la palabra que resume a la perfección la impresión que me llevé de Benicassim es Intensidad. Todo es a lo grande como ya habrán podido comprobar los lectores que hayan llegado hasta estas líneas. Pero es que hay más: en el Escenario Fiberfib.com había pulverizadores de agua que humedecían nuestras cabezas para evitar lipotimias, había también una amplia zona de descanso donde en una pantalla gigante de leds visualizaban el concierto más importante de cada momento, en esta área había césped y asientos por si alguien quería ver el concierto sentado tranquilamente. Había, aunque yo no lo ví, un chiringuito dónde analizaban tu droga y te decían la composición de lo que te ibas a meter para saber los efectos que te provocaría. También había puestos de kebab, pizza, bebida, tiendas de ropa, tiendas de música, ... Un detalle que me resultó muy curioso fue la cantidad tan brutal de extranjeros que había en el FIB, con predilección por los ingleses y franceses creo yo.
Lo peor: el calor, en todo punto sofocante, asfixiante, insoportable; la cantidad brutal de gente, no podría decir cifras; y, la estación de tren, con un solo individuo para atender a todo Benicassim y con un conocimiento de inglés tal, que un mono amaestrado con un lápiz entre los dientes tendría más posibilidades de entenderse con un británico que él.
Lo mejor: todo lo demás; la experiencia, la organización, los acompañantes y todo en general. En conjunto una experiencia más que recomendable para ver mucha gente con ganas de pasárselo bien, no podría decir de modo sano (para corroborar esto bastaría con acercarse al Escenario Electrónico, para ver de qué forma le bailaba la mandíbula a determinados individuos, en el auténtico modo Súper), pero lo que sí diré, sin intención de hacerle ningún daño a nadie.
Analicemos musicalmente los conciertos. Antes de nada he de decir que el cartel tampoco era cien por cien de mi agrado, por un motivo a la vez positivo y negativo: era un cartel demasiado para todos lo gustos, lo que por un lado hace que aumente la asistencia pero por otro disminuye la calidad. Resumiendo, me gustaría haber visto más genios musicales y menos carne de estadio, más música única y rupturista y menos mainstream galopante. Eché de menos grupos como Sonic Youth, Shellac, Devendra Banhart, Low, Built to Spill, Aphex Twin, Vetiver, LCD Soundsystem, Wilco, Surfin’ Bichos, Yo La Tengo, porqué no, Beastie Boys, Liars, Antonia Font, Los Planetas, Songs:Ohia, Sr. Chinarro, Superchunk, Experience, Ian Mackaye en cualquiera de sus formas, The Wedding Present, Squarpusher o Nacho Vegas, en lugar de Placebo, Franz Ferdinand, The Strokes o Depeche Mode. Digo esto desde un punto de vista total y únicamente melómano e inocente, desconocedor de los entresijos del mercado musical, pues estoy seguro que conseguir un buen cartel siempre es muy difícil, que no es tan fácil como descolgar el teléfono y fuera, que siempre se estará a merced de las giras de los grupos, de sus cachés y disponibilidad, por esto me parece de justicia reconocer la labor de los organizadores al poner a nuestro alcance un festival de este calado permitiéndonos disfrutar de Rufus Wainwright y Dominique A, para mí dos de los más grandes artistas mundiales a día de hoy, y de 12Twelve, posiblemente el mejor grupo español de aparición relativamente reciente.
El primer grupo que vimos fue Tom Cary en el Escenario Fiberfib.com, un grupo malagueño formado en 2005 que se caracterizaba por hacer un rock ruidista y con tendencias salvajes experimentales a medio camino entre Shellac, Captain Beefheart, Stooges y 12twelve, pero sin el toque jazzístico de estos últimos. El suyo fue un buen concierto de unos 30 minutos más o menos. Insisto, fue un buen concierto, pero se ve que en ellos predomina la furia al ruido, pues por momentos parecen perder el norte en su afán experimentador, a diferencia de los anteriormente mencionados 12twelve, que siempre mantienen la composición y la armonía como guías a la hora de elaborar sus canciones.
A las 17:30 del viernes 21, bajo un sol de justicia paliado por los aspersores de agua pulverizada, comenzó Dionysos, un grupo francés al estilo de Arcade Fire pero con un toque más bruto, formado por una sección de cuerda dirigida por un director de orquesta, una violinista cantante, la típica formación rock y un cantante showman y divertido, el cual se lanzó hacia el público en, por lo menos, dos ocasiones, llegando en la segunda de ellas hasta la torre de ecualización pasando sobre las manos del público. Resultado: buen concierto, muy divertido, y si tenemos en cuenta que no conocía ni a este ni al primero de los grupos que mencioné, el comienzo fue más que satisfactorio.
Después nos movimos al escenario Vodafone Fib Club a ver a 12twelve, grupo sensacional donde los haya, que con tan sólo cuatro discos, los dos últimos magistrales y grabados con Steve Albini, se han convertido para mí en la más excitante experiencia musical de los últimos años, fusionando el jazz de Ornette Coleman, Albert Ayler y John Coltrane, con el post-rock de Tortoise y Mogway, dos pizquitas del slowcore de Codeine y Low y el post-todo primigenio de Slint. El concierto fue calcado al presenciado por mí en el Playa Club, espléndido, y, desde ya, deseando volver a verlos de nuevo.
De vuelta al Escenario FiberFib.com presenciamos el concierto de Babyshambles, el grupo de Pete Doherty, el polémico cantante de The Libertines, uno de los mejores grupos surgidos en las Islas Británicas en los últimos cinco/seis años. El concierto fue muy bueno, con el Sr. Doherty dando rienda suelta a su carisma y talento. La actuación remató con la subida al escenario de Shane MacGowan, líder de The Pogues, mítico grupo de Punk-Folk. Buen concierto y Fuck Forever temazo.
Tras ellos tocaron The Walkmen un grupo al que prefiero no juzgar porque no presté demasiada atención debido a que ya llevaba 3 horas y media viendo conciertos y hacía un calor que se caían los pájaros, pero creo recordar que hacían un Rock mezcla de referencias clásicas como The Velvet Underground, con otras que no lo eran tanto, como The Smiths (más pop) y Joy División (más post-punk oscuro). Aunque, como ya dije, no presté demasiada atención, así que puede que esté diciendo auténticas salvajadas.
Luego llegó el primer concierto del Escenario Verde, el más grande de todos, tocaron The Futureheads, un grupo que a mí me deja ligeramente indiferente por realizar una música bastante coyuntural: su primer LP data de 2004, y su música es una mezcla de pop, post-punk, y mil referencias postmodernas, desde Devo, a Kate Bush pasando por The Jam o XTC. Su concierto no estuvo mal, pero aquí entro en lo comentado seis párrafos más arriba, me gustaría haber contado con un cabeza de cartel más interesante, aunque fuese de la misma onda, hablemos de Bloc Party (fusión de The Cure, Joy División, Gang of Four y Franz Ferdinand) o incluso Artic Monkeys (más rock y punk que Bloc Party, con toques de Buzzcocks y The Kinks por momentos), o tirando por otros lados más vanguardistas y/o experimentales en distintas formas Erase Errata, Liars, !!!, The Rapture (con un estilo a medio camino entre The Cure y PIL) o incluso Radio4 (realizando una reelaboración de The Pop Group, Gang of Four y PIL), todos ellos surgidos en lo que va de siglo.
Tras ellos vimos unos minutos de Colder, para luego enfrascarnos en uno de los conciertos del festival, el de Pixies. Mis sensaciones durante todo el concierto fueron extrañas, ¿por qué? Porque son un grupo que me sé la discografía de memoria, los llevo escuchando años, he leido libros y revistas sobre ellos, y los considero lo más importante que dio la música “alternativa” norteamericana en los ochenta (una década en la que más de uno se debería parar con más calma y dejar de decir burradas) junto con Big Black, Sonic Youth, Public Enemy, Hüsker Dü, REM y Fugazi/Minor Treat. El concierto fue como escuchar un recopilatorio, hit tras hit: Bone Machine, Here comes your man, Gigantic, Where is my mind, Tame, Hey, Monkey goes to heaven ... Fue un buen concierto, no voy a ser yo quien lo niegue, pero me pasó con él lo mismo que me ha pasado en muchos otros, me dio la sensación de llegar tarde: vi a REM en Lisboa en el 2005, cuando su época realmente buena fue de 1983 a 1993 (12 años tarde), vi a The Stooges en 2004 cuando su época bestial fue de 1968 a 1973 (31 años tarde), vi a The Cure también en 2004 cuando su momento clave fueron los ochenta (una docena de años tarde), vi a Love en el Playa en marzo del 2004, y el Forever Changes es del 1967 (37 años tarde),... Es decir, en pocas ocasiones, que también las ha habido, he sido consciente de estar viendo algo en el momento en que debía verlo, en el momento adecuado, en su momento de apogeo; esto es, lo que hubiese sido ver a los Pixies en 1989 en la gira conjunta que hicieron con The Cure por EE UU, mientras los primeros presentaban "Doolittle" y los segundos "Disintegration". Me queda el recuerdo de, por lo menos, haber visto a todas esas inmensas e insuperables bandas aunque fuese de modo anacrónico. En el caso de Pixies me parece todavía más justo que se reunan de nuevo habida cuenta que en su época no disfrutaron del éxito que merecían, siendo ninguneados en Estados Unidos. Me parece un caso de justicia y memoria histórica el hecho de que un grupo como ellos puedan recoger lo que sembraron, aunque sea 15 años después de su separación, y de paso, que acerquen toda esa música híbrida de punk, pop, rock, hüsker dü, peter, paul & mary, alienígenas y patologías frikis, a los melómanos del día de hoy.
Después vino Dominique A, un concierto de los que entrarían en la categoría anteriormente citada de ver a un grupo en el momento adecuado, en su clímax creativo, y ser consciente de estar viéndolo en su momento, o en uno de sus momentos. Obra Maestra. Dominique Ané es buenííííííííííííííííííííííííííííííísimo. Pocos artistas europeos actuales le igualan. Mezcla de Chanson, pop, rock, toques jazzísticos y atmósferas profundamente elaboradas con crescendos guitarrísticos, por momentos, en una línea más bien noise o shoegazer.
Y a la 1:15 tocaron The Strokes. Tocaron, cumplieron y se fueron. Fue un buen concierto, pero le faltó intensidad a mi entender, intensidad de la que también adolece su último disco, el más flojo de su breve pero alabada discografía. Las canciones que más me gustan a mí son las del primer disco, más sucias y neoyorquinas, y las que menos las del último, sobreproducidas y con un toque, en algunos temas, de hard-rock pastelero más propio de Guns’n’Roses que de un grupo de verdad. Y así llegamos al fin del primer día. Reventados de un viaje en tren desde Murcia de 4 horas y cuarto, y agotados por el calor, nos fuimos a dormir al coche que muy amablemente nos cedió Diego. Dormimos de puta madre, pero eran las 3:00 aproximadamente y al día siguiente, por el calor, nos levantamos a las 7:30, así que anduvimos cansados igualmente.
A los conciertos del sábado llegamos tarde por obra y gracia del políglota operario de la estación de tren. Escuchamos desde fuera del recinto los últimos temas del concierto de Matt Elliott, concierto que pareció ser espléndido por lo que oí y por lo que se me comentó después, y luego vimos a The Organ, grupo de chicas a medio camino entre Joy División, The Smiths y Felt. Buenos temas y buen concierto. Un poco frío si cabe.
A las 19:30 vimos a El Columpio Asesino, grupo a medio camino entre el surrealismo, la psicodelia, Devo, The Residents, Pixies y el punk. Demasiada batidora de estilos y referencias para mí. No están mal, pero no aguanté todo el concierto, me parece un híbrido excesivo y sin cuerpo propio. Tienen temas buenos, pero otros son terribles, con unas letras por momentos lamentables.
Y llegaron las 21:00. La hora Morrisey, y nos sentamos en la zona de descanso a disfrutar con calma del concierto de este gran artista. El concierto fue espectacular. Morrisey es uno de los pocos artistas que en solitario han seguido una carrera más que digna habiendo formado parte de uno de los 30 mejores grupos de toda la historia de la música. Tocó varias de The Smiths, se involucró con el público, lo dio todo en el escenario, interpretó como nunca (o sea, como siempre, lleno de pasión y teatralidad) sus temas, y tocó 1 hora y media o más, incluso. Genial, de lo mejor de FIB.
Salimos un ratito a tomar un tinto de verano y luego entramos a ver a Mojave 3. Palabras mayores, imprescindibles. Anteriormente conocidos como Slowdive (gran grupo de Shoegazing) ahora nos deleitan con menos Cocteau Twins y My Bloody Valentine y más Bob Dylan, Cowboy Junkies y americana (Wilco, Uncle Tupelo, ...). Gran concierto aunque lo cogimos empezado.
Y a las 23:25 Rufus Wainwright. Para mí junto con Morrisey y Dominique A, los conciertos de Benicassim, aunque no soy para nada objetivo porque a mí son artistas que me apasionan absolutamente. Salió él sólo, tocó su piano y cantó, luego cantó mientras tocaba la guitarra. Tocó alguna con su hermana o prima, no sé, paró una canción para que su acompañante entrase en el tono que el quería, cumplió años sobre el escenario y le dieron una tarta, tocó Hallellujah de Leonard Cohen y se fue. Magistral. De lo mejor que hay en el mundo a día de hoy, y que se quite todo lo demás.
Luego tocaron en el Escenario Verde The Kooks, un grupo que es un híbrido de tantísimas cosas que ya no me atrevo a enumerarlas, y para cuya crítica sírvanse los lectores de repasar mis opiniones al respecto de The Futureheads y El Columpio Asesino.
A la 1:35 el concierto que buena parte de los presentes esperaban ansiosos: Franz Ferdinand, nombre en honor al Archiduque Francisco Fernando de Austria, asesinado en Sarajevo por Gavrilo Princip, estudiante serbio nacionalista miembro del colectivo Mano Negra, y acto desencadenante de la Primera Guerra Mundial. Yo no soy fan acérrimo de este grupo, su primer disco me parece excelente, un conjunto de singles (entrada-estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-fin) sin mácula caracterizados por no seguir en ningún momento la línea recta, si no ser varias canciones en una, con intención de hacerte bailar más que pensar ni emocionar. Su segundo disco me parece claramente inferior al primero, y al nivel del tercero y último de The Strokes, con la salvedad de que esperaba más de The Strokes que de Franz Ferdinand. El concierto fue divertido, tocaron todos sus bailables y animados temas, e hicieron bailar y divertirse a lo loco al público, ya sólo por eso valió la pena de largo verlos en directo. Gente desinhibida bailando y divirtiéndose sin más pretensión que el mero entretenimiento. El concierto acabaría sobre las 3:30, y de cabeza pal coche a sobar, que al día siguiente teníamos que coger el tren a las 9:30, creo recordar.
Resumen final: experiencia excepcional en todos los aspectos y con muchas ganas de volver.
Saludos y gracias desde aquí a Steve Albini, Ian McKaye, Brian Eno, Suicide, Slint, Pere Ubu y Johnny Cash.
